Teguise (Las Palmas)

[caption id="attachment_4065" align="alignleft" width="300"]Photo credit JasFin By JasFin / Foter[/caption] Lanzarote, en las Canarias, cuenta con un pequeño pueblo que un día fue poblado aborígen y que terminó por convertirse en capital de la isla. Se trata de Teguise, una localidad situada a 10 km del centro de Lanzarote, en una colina de 220 metros sobre el nivel del mar. Antes de la conquista española, Teguise era conocido con el nombre de «La Gran Aldea de Acatife». En ella vivía una población nativa conocida como Majos, que durante el 1402 fueron sometidos por el noble navegante normando Jean de Béthencourt, quien ocupó la isla ofreciéndosela al monarca español Enrique III de Castilla un año después. Sería su sobrino, Maciat de Béthencourt, quien tras heredar el título de señor de las Islas de Canaria, otorgado a su tío por el monarca español, fundara la ciudad de Teguise, convirtiéndose en el principal enclave de la isla, resguardado de la costa de del saqueo de piratas, protegiéndose al noroeste por la montaña de Guanapay, donde se construyó un castillo defensivo conocido hoy en día como Castillo de Santa Bárbara y San Hermenegild, edificado entre los siglos XV y XVI y que hoy en día es sede del Museo de la Piratería. También de esa misma época es la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, parroquia principal de Teguise, una sencilla construcción a la que en a principios del siglo XX se le añade la torre de campañas. [caption id="attachment_4066" align="alignright" width="225"]teguise-1 By JasFIn / Foter[/caption] Teguise conserva un trazado claramente medieval, por donde se ubican sus casas y construcciones principales, que no ha sufrido demasiadas alteraciones. La tipología de las construcciones es de dos plantas y grandes ventanales con cuarterones de madera, que suelen estar pintado de verde. Todas las paredes están encaladas en blanco, dejando únicamente al aire la piedra volcánica labrada de algunas esquinas, o de jambas y dinteles. Entre los edificios más reseñables de Teguise se encuentran El Convento de San Francisco, La Casa del Médico, el Museo Marqués de Herrera o el Teatro Municipal, entre otros. También es de mencionar su famoso mercadillo, que es el más grande de la isla, donde se venden numerosos productos artesanales y gastronómicos.

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